¿Cuál es el impacto del glifosato en la salud?

    El glifosato, el infame herbicida presente en productos como Roundup, es un elemento clave en el mundo de los disruptores endocrinos. Esto significa que puede alterar las hormonas, lo que podría provocar desequilibrios, cáncer e incluso linfoma. No es precisamente el tipo de huésped que uno desea tener cerca.

    Lo preocupante es que el glifosato parece estar en todas partes. Incluso en pacientes que se esfuerzan por consumir alimentos orgánicos, sigo encontrando cantidades mensurables de glifosato en sus análisis de laboratorio. Es como si este pesticida se hubiera establecido permanentemente en nuestro ecosistema, lo que lo hace casi imposible de evitar, incluso para los agricultores que no lo usan activamente.

    Y hay algo importante que saber: "pesticida" no es solo una cosa. Es toda una categoría de productos químicos que combaten las plagas de diversas maneras. Esto incluye herbicidas (como el glifosato), insecticidas y muchos otros cuya existencia probablemente desconocías.

Impactos en la fertilidad y el embarazo

    ¿Puedes creer que un impresionante 99% de las personas en una cohorte del Medio Oeste mostraron exposición al glifosato? ¡Es una estadística preocupante!

    Lo que es aún más alarmante es el impacto que podría tener durante el embarazo. Estudios han demostrado que los niveles elevados de glifosato, especialmente durante el primer trimestre, están relacionados con una reducción de los percentiles de peso al nacer y un mayor riesgo de ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN).

    También se ha demostrado que el glifosato altera la fertilidad. ¿Cómo? Por sus efectos en el eje hipotálamo-hipofisario-gonadal (HPG), el motor que regula nuestras hormonas y funciones reproductivas. Desde alterar la función hipotalámica e hipofisaria hasta interferir con el desarrollo gonadal e incluso afectar la salud uterina y la función placentaria, el glifosato parece tener un impacto en todas las etapas de la salud reproductiva.

    Estos efectos podrían no limitarse a la generación actual. Podrían extenderse a las futuras a través de mecanismos epigenéticos, haciendo que la descendencia sea vulnerable a la toxicidad reproductiva de los herbicidas a base de glifosato (GBH).

    Dados todos estos riesgos, es evidente que debemos tomar medidas para minimizar la exposición al glifosato, especialmente durante la preconcepción y el embarazo.

 Protéjase y proteja a sus pequeños

● Lea atentamente las etiquetas y utilice métodos naturales para controlar las malas hierbas en su césped y jardín, como la eliminación manual o el acolchado.

● Opte por productos orgánicos siempre que sea posible, ya que las prácticas de agricultura orgánica generalmente prohíben el uso de herbicidas sintéticos como el glifosato. Los estándares de certificación orgánica exigen un estricto cumplimiento de las directrices que minimizan el uso de pesticidas. 

● Evite los alimentos procesados, ya que muchos productos alimenticios en este país se elaboran con maíz, soya, trigo, avena, canola y frijoles, que contienen altos niveles de glifosato.

● Si bien el trigo no está modificado genéticamente para resistir el glifosato, el trigo y otros cultivos de granos suelen rociarse intensamente en los días y semanas previos a la cosecha para acelerar el proceso.

● Es alarmante que muchos productos que contienen altas cantidades de glifosato estén dirigidos a niños, quienes son particularmente vulnerables a los efectos nocivos de las toxinas. En 2018, el Grupo de Trabajo Ambiental realizó pruebas que detectaron glifosato en todos los productos muestreados, incluidos los favoritos de los niños, como la avena, los cereales para el desayuno, la granola y las barras de refrigerio.

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