Enfermedades autoinmunes y genética

         Las enfermedades autoinmunes afectan al 8% de la población, pero el 78% de los afectados son mujeres. Existen muchas enfermedades autoinmunes diferentes, pero muchas tienen causas subyacentes similares. Los factores genéticos y ambientales son necesarios para el desarrollo de enfermedades autoinmunes, por lo que tienden a agruparse en familias e individuos: una persona con una enfermedad autoinmune tiene un mayor riesgo de que otra persona de la misma familia la padezca.

Los factores genéticos y ambientales incluyen:

- Aumento de la actividad proinflamatoria del TNF (factor de necrosis tumoral) y la IL (diversas interleucinas) y disminución de la expresión génica del IFN-γ, debido a sus respectivas variantes genéticas (SNP);

- Insuficiencia de nutrientes antiinflamatorios como la vitamina D (polimorfismos en los genes VDR y GC), ácidos grasos esenciales y polifenoles (como la quercetina y la curcumina); - Alteración de los genes CTLA4 (antígeno del linfocito citotóxico-4) y HLA, junto con la exposición a antígenos, como la gliadina (presente en el gluten), infecciones bacterianas y virales, y reacciones cruzadas con autoantígenos.

- Variantes genéticas en el gen de la glutatión peroxidasa (GPX1) e insuficiencia de cofactores de glutatión y selenio, lo que genera estrés oxidativo debido a la exposición a toxinas, como el flúor y el cloro.

- Inmunidad comprometida y desintoxicación hepática lenta debido a la presencia de ciertos polimorfismos, lo que provoca un desequilibrio tiroideo.

 

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